Candidatos al Congreso, Parlamento Andino y a la Presidencia por PERUANOS POR EL KAMBIO

Habla con la tranquilidad de quien ya no es el centro de atención de una campaña electoral. “He cumplido un ciclo en mi vida”, dice. Y no le falta razón. Es el momento de la despedida para Lourdes Flores.

Está claro que su sancochado político no es tan nutritivo, su candidato PPK no crece. ¿Qué van a hacer para evitar que se quede chato?
(Se ríe). Nosotros estamos muy entusiasmados. Yo noto una simpatía muy grande por PPK. Tenemos plena confianza, en esta recta final, en lo que yo llamaría el voto de la gente. Se trata de personas que están conscientes de que PPK es el mejor candidato y quieren ver cómo evoluciona para sumarse.

Hagamos una comparación. En febrero de 2006, Alan García, la sorpresa de la segunda vuelta de ese año, pasó de 17% a 22% de intención de voto. Kuczynski no tiene ni la tercera parte, ¿qué les hace creer que pasarán a la segunda vuelta?
Bueno, si hablamos de encuestas, dicen todos los analistas que no hay mejor ejemplo que yo. Así que todos los primeros y los ganadores que se fijen en mi espejo para que tiemblen (se ríe). Pero, en serio, yo creo que hay un número importante de ciudadanos que está a la expectativa, hay un voto latente.

Ahora, usted tuvo más de 20% del cómputo de votos en 2006, ¿por qué no ha podido trasladar este caudal electoral a su candidato?
Primero, en una elección nunca hay un traspaso inmediato. Cada elección reconfigura el espacio. Y ya que menciona otras campañas, yo no descarto que partidarios del Apra, que hoy no tienen candidato, vean con simpatía la seriedad que representa la figura de Pedro Pablo.

¿Así que buscan el voto aprista?
Yo espero que todos los ciudadanos que creen que el Perú necesita a un hombre profesional, experimentado y serio apuesten por PPK.

Kuczynski tiene 32% de intención de voto en el sector A, pero en los sectores menos favorecidos no figura. ¿Es PPK el candidato de los ricos? ¿Eso sí se lo ha heredado?
(Sonríe). Mire, yo le puedo hablar de la campaña en Lima, y yo he estado con él en Gamarra. Yo veo que estos peruanos emergentes sí están escuchando a Kuczynski. Cuando él dice, por ejemplo, que bajar impuestos ayuda a la formalidad y que una pequeña empresa sí puede darle derechos sociales a su trabajador, ese mensaje lo entiende muy bien el pequeño empresario.

Hay quienes creen que a Kuczynski le ha hecho daño eso de bailar ritmos que no conoce o de bañarse en Agua Dulce. ¿Será que al PPC y a sus aliados no les conviene mezclar el agua con la campaña?
(Se ríe). No, no, el chapuzón fue en Agua Dulce y lo otro en una piscina, dejo constancia. Mire, la campaña tiene que humanizar a la persona y lo tiene que mostrar cercano, lejos de la imagen de gringo flemático que se puede tener de él. Está muy bien, yo sí soy partidaria de las cosas que se han hecho. Hay gente que raja y que critica porque el deporte nacional es rajar. Las caminatas, la cercanía, su estilo criollo, todo eso está bien. Pero también creo que eso ya ha cumplido su etapa y en estas semanas lo que sigue es la explicación del plan. Y yo espero que empiecen los buenos debates.

¿Cuánto ha afectado a la campaña de PPK la bronca entre Javier Bedoya y Lourdes Alcorta?
No ha sido buena, evidentemente. Siempre es mejor que las cosas discurran con normalidad. Por otro lado, reconozco que fue la expresión interna ante un hecho ocurrido. Yo estoy entre quienes, en la Comisión Política del PPC, respaldamos la invitación a Lourdes Alcorta. Pero reconozco que quienes tenían un punto de vista contrario tenían derecho a dejar clara constancia de ello.

Usted dice que esta es la expresión de las discrepancias internas…
Frente a un hecho concreto… ¿No será más bien una muestra de que ambos personajes querían quedarse con sus curules a como diera lugar? El señor Bedoya dijo que renunciaría si Lourdes Alcorta se quedaba en la lista, y no cumplió. Y la señora Alcorta pasó por una elección interna, no ganó, y prefirió que la invitaran.
No, no me parece que en ninguno de los casos deba imputarse un deseo personal de permanencia. En relación con Javier, él obtuvo un respaldo amplio del Plenario Electoral…

Claro, el problema es que hizo una oferta que probablemente no pensaba cumplir.
No, al contrario. Sé lo que ha representado para él romper ese ofrecimiento. Dar el paso de quedarse le cuesta más que haberse ido.

Toledo votó por usted en las municipales, pero ahora usted lo ha llamado mentiroso, ¿en qué momento se rompió el romance?
Yo le tengo enorme aprecio y le agradezco su respaldo, que no fue necesariamente el de sus seguidores. Yo he llamado la atención sobre un tema: el candidato Toledo suele prometer demasiado. Su tesis básica, subir sueldos y bajar precios, ha dicho Kuczynski, con toda razón, es inviable. Es una mentira flagrante. Ese entusiasmo electoral de Toledo conduce al desencanto.

¿El mismo desencanto que ya se vio en su primer gobierno?
Sí, ese es el pecado. El avión presidencial que iba recoger fruta en Tingo María, el puente en cada pueblo, la carretera a Cabana, el tren a Quillabamba, eso no se debe repetir.

¿Qué piensa de Castañeda, su otro exaliado?
Quizá en la primera etapa lo hemos visto aferrado a ser alcalde. Muchas veces uno lo ve más en el rol de alcalde constructor que en el de un estadista que conduce a la nación.

¿Lo ve compitiendo con Susana Villarán antes que con los candidatos presidenciales?
Tiene vocación por recordarnos la obra pública que ha hecho, pero eso y la Carretera de los Andes (que ha ofrecido Castañeda) no hace a un presidente. Una visión de Estado es más grande que la de un simple constructor. Para eso, se le coloca de ministro de Vivienda, o de Transportes y Comunicaciones.

¿Eso piensa? ¿Entonces lo van a convocar si gana Kuczynski?
Si Pedro Pablo gana, no tengo duda de que lo llamará.

¿Y cómo ve la campaña de Keiko Fujimori?
Yo creo que está muy bien lo que está haciendo. Es interesante ver que intenta desmarcarse y tener una personalidad diferenciada del padre. Pero, no tengo la menor duda de que lo que cosecha es aquello que en el imaginario popular se guarda con gratitud de Alberto Fujimori. No creo que será presidenta de la República, pero sí creo que el fujimorismo va a jugar un rol en los próximos años.

¿Cuál fue su principal error en la campaña municipal? ¿No marcar distancia del caso Cataño?
La política peruana es complicada. Yo recuerdo haber dicho sobre ese caso todo lo que tenía que decir.

¿Desde el inicio?
Desde el inicio pues. Es que es muy difícil persuadir a otros, cuando hay una campaña destinada a probar que alguien es un narcotraficante, de lo que era mi convicción íntima, que él (Cataño) no es un narcotraficante. Esas cosas tienen un impacto en la vida política. ¿Cuándo terminan? El día que la verdad sale a la luz, y eso toma mucho tiempo. Y en tanto eso no ocurra, es mejor mantener distancia. Le hubiera hecho un grave daño a PPK si me ponía en primera fila en esta campaña.

¿Por eso no lo está acompañando con tanta frecuencia?
Tenía que tomar una distancia de todas maneras. Tengo tres derrotas que evidentemente marcan a una persona.

Y usted no quería asociar esas derrotas a PPK…
No asociar la derrota y algo de la carga negativa de la campaña anterior, que podrían impedir que una persona de su valía crezca.

¿Se ha sacrificado por Pedro Pablo Kuczynski?
Estoy tomando la distancia que la madurez aconseja, con tranquilidad de conciencia.

¿Ya no va a volver a Agua Dulce entonces?
(Se ríe). Bueno, ha sido muy grato el baño. Sobre todo en la zona de pescadores, donde hay agua más fresca. Mire, yo tengo que trabajar como un soldado para ayudar a nuestro candidato. Pero yo he cumplido un ciclo en mi vida. Estoy en política desde los 18 años y voy a cumplir 52 años en octubre. Esta es una etapa que termina, eso no quiere decir que deje a la política o a mi partido, pero creo que la primera fila y las luces y los flashes deben pasar a otros.

Fuente: Perú 21

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